Cuando una persona decide fijar su residencia en España tras años de trabajo en el extranjero, una de las cuestiones más relevantes desde el punto de vista fiscal es la tributación de las pensiones que sigue percibiendo. Esta situación no solo afecta a ciudadanos españoles que regresan a su país de origen tras la jubilación, sino también a muchos extranjeros —especialmente jubilados europeos— que eligen España como lugar de retiro. Las condiciones climáticas, la calidad de vida o el acceso a servicios sanitarios hacen que cada vez más pensionistas extranjeros se establezcan en nuestro territorio, lo que plantea una pregunta habitual: ¿Debo declarar en España la pensión que recibo de otro país? ¿Cómo tributa exactamente?
La respuesta no es única ni automática, porque dependerá de varios factores: si se trata de una pensión pública o privada, del país de procedencia, de los convenios firmados por España con ese Estado, y de si existe o no obligación de declarar esos ingresos en el IRPF. Además, hay que tener en cuenta posibles retenciones en origen, obligaciones informativas complementarias y el riesgo de una doble imposición si no se gestiona correctamente la situación.
En este artículo vamos a explicarte cómo tributan las pensiones extranjeras cuando el beneficiario reside en España, cuáles son las diferencias según su origen, qué convenios pueden ayudarte a evitar pagar dos veces por la misma renta y qué debes tener en cuenta para cumplir con tus obligaciones fiscales.
¿Debo declarar las pensiones extranjeras en España?
La regla general es sencilla: si resides fiscalmente en España, tienes que declarar en el IRPF todas tus rentas mundiales, incluidas las pensiones extranjeras, salvo que exista un convenio para evitar la doble imposición que indique lo contrario.
El concepto de «residente fiscal» viene definido en el artículo 9 de la Ley del IRPF (Ley 35/2006), que establece que una persona es residente fiscal en España si se da cualquiera de estas circunstancias:
- Permanece más de 183 días durante el año natural en territorio español.
- Radica en España el núcleo principal de sus actividades o intereses económicos.
- Su cónyuge no está separado legalmente y sus hijos menores de edad residen en España de forma habitual.
Si cumples alguno de estos requisitos, estarás obligado a tributar en España por tu pensión, aunque esta proceda del extranjero.
¿Qué tipo de pensión es y cómo tributa?
No todas las pensiones extranjeras tributan de la misma forma. El tratamiento fiscal dependerá de si se trata de una pensión pública o privada, y del país del que procede. Veamos las diferencias principales:
Pensiones públicas extranjeras
Hablamos de pensiones públicas cuando proceden de una Administración pública extranjera, como puede ser una pensión de jubilación de un funcionario o militar de otro país.
La mayoría de convenios de doble imposición firmados por España (como el firmado con Alemania, Francia o Estados Unidos) establecen que las pensiones públicas solo tributan en el país que las paga. Por tanto, si un residente en España cobra una pensión como exfuncionario de otro Estado, no debe tributar en España, sino en el país de origen de la pensión.
Eso sí, es fundamental acreditar ante la Agencia Tributaria el origen de la pensión y su naturaleza pública, ya que de lo contrario puede considerarse una pensión privada y quedar sujeta al IRPF español.
Pensiones privadas extranjeras
En cambio, las pensiones de jubilación que proceden de cotizaciones al sistema de seguridad social de otro país o de planes privados de pensiones extranjeros sí tributan en España si el perceptor es residente fiscal aquí. En estos casos, la tributación es la misma que para cualquier pensión nacional: se consideran rendimientos del trabajo y se incluyen en la declaración de la renta.
La base imponible será el importe íntegro recibido en el año, y se le aplicará la escala progresiva del IRPF, que en 2024 oscila entre el 19% y el 47%, dependiendo del tramo. Es decir, a mayor pensión, mayor tipo impositivo efectivo.
¿Y si ya pagué impuestos en el país de origen?
Aquí es donde entran en juego los convenios de doble imposición. España ha firmado más de 90 convenios con otros países para evitar que se tribute dos veces por la misma renta. Si el convenio con el país que paga la pensión lo permite, puedes deducirte en tu IRPF en España el impuesto pagado en el extranjero, hasta el límite de la cuota que correspondería pagar en España por esa renta.
Un ejemplo típico es el de los jubilados que reciben una pensión de Alemania o Suiza. Si han tributado allí, pueden aplicar la deducción por doble imposición internacional en su declaración española. No obstante, esta deducción requiere justificar adecuadamente el impuesto pagado (certificados oficiales, declaraciones fiscales del país de origen, etc.).
Obligaciones formales: ¿qué tengo que presentar?
Si percibes una pensión del extranjero y eres residente en España, debes tener en cuenta lo siguiente:
- Declaración de la renta (IRPF): debes incluir la pensión como rendimiento del trabajo. Hacienda ya permite importar este dato desde algunos países, pero no siempre está automatizado, por lo que conviene revisar cada cifra.
- Modelo 720: si los derechos consolidados de tu pensión, o el patrimonio en el extranjero, superan los 50.000 €, es posible que tengas que presentar este modelo informativo, obligatorio para declarar bienes y derechos situados fuera de España. Su incumplimiento puede conllevar sanciones importantes, aunque el Tribunal de Justicia de la UE ha declarado abusivo su régimen sancionador en 2022, lo que ha obligado a España a suavizarlo.
- Retenciones o pagos fraccionados: si tu pensión extranjera no sufre retención en origen ni en España, es posible que debas presentar pagos fraccionados trimestrales (modelo 130) si así te lo requiere Hacienda.
¿Qué ocurre si no declaro la pensión extranjera?
No declarar estas pensiones puede acarrear sanciones por parte de la Agencia Tributaria. El hecho de que no se reciba una pensión española o de que el pagador sea extranjero no exime de la obligación de declarar si se es residente en España.
La Administración Tributaria ha incrementado en los últimos años los intercambios automáticos de información con otros países, especialmente dentro de la Unión Europea, por lo que cada vez es más difícil que este tipo de rentas pasen desapercibidas.
En caso de haber omitido la declaración en ejercicios anteriores, es recomendable regularizar voluntariamente la situación antes de recibir un requerimiento. Esto se puede hacer mediante una declaración complementaria, lo que evitará sanciones más graves.
En conclusión, la tributación de pensiones extranjeras en España depende de múltiples factores: el país de origen, el tipo de pensión, la existencia de convenios y la residencia fiscal del perceptor. Si vives en España y cobras una pensión desde el extranjero, lo más probable es que debas incluirla en tu IRPF como rendimiento del trabajo, salvo que se trate de una pensión pública exenta por convenio.
Para evitar errores y sanciones, es fundamental analizar cada caso concreto y contar, si es necesario, con el asesoramiento de un abogado fiscalista o experto en tributación internacional. Declarar correctamente tus rentas no solo te evita problemas, sino que también te permite aprovechar los beneficios y deducciones que prevé la normativa.